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La Unión Europea, cómplice de la agresión estadounidense contra Cuba

La Unión Europea, cómplice de la agresión estadounidense contra Cuba Salim Lamrani
Rebelión


El poder económico de la Unión Europea (UE) no puede compararse sino a su debilidad diplomática. Mucho tiempo sometida a los desideratas de los Estados Unidos, incapaz de preconizar una política exterior independiente de los intereses de Washington, la Unión Europea aceptó contribuir a la estrategia agresiva de la belicosa Administración Bush contra Cuba. Al basar su argumentación sobre la tendenciosa cuestión de los “derechos humanos”, flaca en sustancia si uno se digna a otorgar la menor atención a los cimientos factuales, Bruselas acaba de renovar las medidas coercitivas e intervencionistas tomadas en junio del 2003 contra el gobierno de La Habana.1

Después del arresto de 75 “disidentes” cubanos, estipendiados por Washington, en marzo del 2003, la UE decidió seguir los pasos de la política violenta de los Estados Unidos. Luego de reducir sus contactos con las autoridades de la Isla, los diferentes países europeos decidieron invitar a “los miembros de la oposición pacífica y a los representantes de la sociedad civil” a las celebraciones de las fiestas nacionales en sus embajadas en La Habana.2

Así, en el momento en que Washington acaba de adoptar medidas políticas y económicas destinadas a derrocar al gobierno cubano, y que afectan gravemente a la población cubana, los 25 países miembros basan sus relaciones con el Archipiélago del Caribe sobre la coacción.3 Dicha estrategia, poco sensata diplomáticamente hablando, ignora una característica fundamental del funcionamiento político cubano desde 1959. Jamás las autoridades de La Habana han aceptado requerimiento alguno impuesto por la fuerza o la presión. En vez de escoger el diálogo y la negociación, la posición de la UE, torpe y burda, impone una relación de fuerza que se halla condenada al fracaso. En realidad, sólo refleja más expresamente su incapacidad de adoptar una postura soberana, libre de la influencia estadounidense.

La tercera Cumbre entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea del 27 de mayo del 2004, que tuvo lugar en Guadalajara en México y que reunió 58 países, esclareció las carencias de las naciones europeas en términos de independencia decisional. Durante la Declaración Final, la Unión Europea se negó durante mucho tiempo a incluir el siguiente párrafo que condena los casos de tortura y los crímenes cometidos en Irak, presentado por los países latinoamericanos:

“Condenamos enérgicamente todas las formas de abuso, torturas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes contra prisioneros de guerra y todo tipo de detenidos, así como contra cualquier personal dondequiera que se cometan, y quien quiera que lo ejecute. Nos declaramos consternados por las formas recientemente documentadas de tales actos, que son totalmente inaceptables y merecen nuestra condena más enérgica. Tales prácticas están y deberán permanecer prohibidas en todo momento y en todo lugar. En este contexto, hacemos un llamado a los gobiernos concernidos para que apliquen plenamente las sanciones previstas por la ley a todos los responsables y hagan respetar la prohibición de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, de conformidad con la Convención de Naciones Unidas contra la tortura y los convenios de Ginebra. Tales prácticas constituyen una grave violación a estos intrumentos internacionales”.4

Finalmente, después de un agitado debate y frente a la persistencia de las naciones latinoamericanas, la Unión Europea aceptó denunciar contra su voluntad los casos de “malos tratos” de prisioneros en Irak. Pese a su robustez económica, Europa no dispone del coraje político necesario para poder soñar un día con desempeñar el papel de contrapeso frente a la potencia hegemónica estadounidense.

La Unión Europea se negó también a agregar el siguiente párrafo relativo a Cuba en la Declaración Final, adoptado por el conjunto de los gobiernos de América Latina y del Caribe presentes:

“Reiteramos nuestro enérgico rechazo a la aplicación unilateral y extraterritorial de leyes y medidas contrarias al derecho internacional, la libertad de mercado, la navegación y el comercio mundial. Estamos de acuerdo en que estas medidas representan una seria amenaza al multilateralismo. Expresamos nuestra profunda preocupación por las medidas adicionales que refuerzan y amplían el alcance de tales políticas y legislaciones, como la ley Helms-Burton, y por ello exhortamos al gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación. Rechazamos la utilización de medidas coercitivas unilaterales por parte de cualquier Estado, ya que ponen en riesgo la soberanía de los Estados, y violan los principios y propósitos de las Naciones Unidas”.5

El Sr. Dermot Brangan, portavoz del ministerio de los Asuntos Exteriores de Irlanda, que ejerce actualmente la presidencia de la Unión Europea, explicó que el rechazo a la inclusión de dicho pasaje por el hecho de que “Cuba intentó endurecer el lenguaje [de la declaración] con más críticas a Estados Unidos” y “esto era demasiado para la Unión Europea” apuntó.6

Así, Irlanda sólo confirma las palabras del presidente cubano, el Sr. Fidel Castro, quien, en una carta abierta al pueblo mejicano, había explicado que no participaría en la Cumbre de Guadalajara pues “la complicidad de la Unión Europea con los crímenes y las agresiones de los Estados Unidos contra Cuba” era inaceptable. Había calificado el encuentro internacional de “conferencia carente de todo tipo de contenido, de carácter puramente ceremonial, durante la cual la Unión Europea no se compromete absolutamente en nada”. Los resultados de la Cumbre no hicieron más que confirmar los preocupaciones de las autoridades cubanas. El actual recrudecimiento de las sanciones económicas contra Cuba, que se halla sin precedentes desde hace casi una década, fue cabalmente ignorado por los representantes de la potencia europea.7

El nuevo castigo económico impuesto a Cuba no tiene otro objetivo que rendir el pueblo cubano por el hambre. De ahora en adelante, los cubanos de los Estados Unidos no podrán mandar ayuda financiera más que a los miembros directos de su familia (abuelos, padres, hermanos y hermanas, hijos y esposos únicamente), si éstos no son miembros del Partido Comunista Cubano (PCC). Además, sólo podrán visitar Cuba una vez cada tres años, para una visita limitada a 14 días. La suma cotidiana que podrá gastarse pasa de 164 dólares a 50 dólares. Los equipajes no deberán superar los 20 kilos, y no será posible comprar un excedente de peso. A eso se añade un financiamiento de la subversión interna a la altura de 36 millones dólares con la meta de destruir la Revolución cubana. Un avión militar , de tipo C-130 Commando Solo, es afectado permanentemente a la transmisión de programas de subversión que ya existen de Radio y TV Martí, y se encuentra al límite del espacio aéreo cubano. La nueva política intenta también perjudicar la vital industria turística lanzando una campaña internacional de desinformación, dotada de un presupuesto de 5 millones de dólares, destinada a disuadir a los potenciales turistas de visitar el Archipiélago del Caribe.8

Estas disposiciones afectan igualmente a los ciudadanos de los Estados Unidos quienes se vuelven víctimas de medidas extremadamente punitivas. Recientemente – el 9 de junio del 2004 – el Sr. Richard Connors, un abogado de Chicago, fue condenado a tres años de reclusión criminal por haber “efectuado comercio con el enemigo”. ¿Su crimen? Había comprado puros en Cuba y había vendido unas cajas a particulares. Otros dos residentes de Cayo Hueso en Florida fueron arrestados por “atentar contra la seguridad nacional de los Espados Unidos”. Habían, en realidad, simplemente organizado regatas entre las costas floridianas y Cuba. Para justificar la severidad de la sentencia, el fiscal federal del Estado, el Sr. Marcos Jiménez, se contentó de afirmar que esas “leyes de seguridad nacional, como la que aplicamos hoy, existen para proteger al pueblo de los Estados Unidos”. La irracionalidad de estos dos asuntos sólo tienen equivalente en la obsesión de la actual administración Bush –íntimamente vinculada con la extrema derecha cubana de Florida – hacia Cuba.9

Durante el mismo mes, las autoridades estadounidenses enjuiciaron y condenaron también a tres religiosos metodistas, quienes habían visitado Cuba en 1999, en el marco de un viaje confesional y humantario, a pagar cada uno una multa de 25 000 dólares. Los cargos retenidos contra ellos fueron de haber atentado contra la seguridad nacional del país.10

El presidente Bush decidió, en un cálculo electoralista dudoso, tomar de rehén a la población cubana de la Isla y a la comunidad cubanoamericana. Con el fin de ganarse los favores de los poderosos miembros de la ultraderecha cubana de Florida, un Estado clave en el recorrido hacia la presidencia, el pensionario de la Casa Blanca no vaciló en instalar la sobremencionadas medidas draconianas contra las familias.11

En efecto, la reacción de la comunidad cubana de Florida fue única en su género. Mientras que este Estado es controlado y amordazado por la derecha neofascista cubana, los habitantes que tienen familia en Cuba condenaron contundentemente las nuevas restricciones en vigor. Una impresionante manifestación ocurrió en la Calle Ocho, una de las principales arteras de la ciudad de Miami. “Esto no tiene parangón en la historia de ningún país del mundo: ¿Cómo usted me va poner limitaciones sobre quiénes son mis familiares y quienes no lo son?” declaró un ciudadano estadounidense de origen cubano. “Esa gente siente un odio visceral hacia el pueblo cubano” agregó “y eso va a ser catastrófico para Bush, y en noviembre lo va a ver porque la Florida, la pierde”.12

“Yo era republicano. Hoy, soy demócrata” proclamó el Sr. Carlos Chediak de Florida, quien había votado a favor del Sr. Bush en el 2000. “Tengo 75 años. ¿Acaso tengo que esperar tres años para visitar a mi nieto en Cuba? Perdió [el Sr. Bush] millares de votos aquí” subrayó. La Sra. Gloria Menendez votará también a favor del Sr. John Kery en noviembre del 2004, pues el actual presidente “viola [sus] derechos a visitar a [su] familia”.13

La ferocidad de las sanciones generó un inmenso sentimiento de incomprensión cerca de los emigrados cubanos. Este terrorismo económico pone en peligro gravemente la vida de los habitantes de la Isla. “Es inhumano” señaló la Sra. Miriam Verdura, una ciudadana de la Florida. “la prioridad de Bush debería ser, primero y ante todo, no separar a las familias pues sufrimos enormemente” añadió. Según la Sra. Tessie Aral, vicepresidente de la compañía aérea ABC Charters, quien fue testigo de la desesperanza de numerosos residentes cubanos que deseaban viajar a Cuba, “es muy importante que la gente vote contra Bush a causa de esta política”.14

El Sr. Carlos F. Lazo, un militar en servicio en Irak, quien anhelaba visitar a sus dos hijos en Cuba, fue bloqueado en Miami sin posibilidades de contravenir a la nueva regla. “Sólo quería ver a mis dos hijos un día. Quién sabe lo que ocurrirá durante los próximos ocho meses en Irak. No votaré por Bush este año” notificó.15

Frente a la amplitud de las protestas, hasta la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el lobby cubano más importante de los Estados Unidos que financia generosamente las campañas del Sr. Bush, tuvo que manifestar públicamente, mediante su director ejecutivo, el Sr. Joe García, su oposición a las recientes coacciones. “Detrás de este enorme paquete [de medidas], hay algo que no es ni racional ni pragmático” confesó.16 En efecto, cerca del 77% de los cubanos de Flordia tienen familia en la Isla, mientras que 125 000 ciudadanos estadounidenses visitan Cuba cada año.17

El New York Times condenó con virulencia las sanciones contra la población cubana en un editorial fechado el 27 de junio del 2004. “Es ultrajante que el pueblo de una nación comunista pueda ver a su familia sólo una vez cada tres años. Pero además, los artículos y las sumas de dinero que puede recibir desde el exterior serán también limitados, así como los encuentros con los visitantes de los programas de intercambio cultural y académico. Lo que es más ultrajante, no obstante, es que el gobierno que ordena estas severas medidas es la adminstración Bush, y no el régimen comunista de La Habana... Esta política cruel, que acusa cínicamente a las familias se volverá, tarde o temprano, contra sus autores”.18

El Consejo Nacional de las Iglesias de los Estados Unidos (NCC) lanzó un llamado al secretario de Estado, el Sr. Colin Powell, conjurándolo que reconsidere las medidas despiadadas aplicadas contra Cuba. El reverendo Robert W. Edgard pidio que se pusiera término “a las políticas fallidas desde hace más de cuarenta años” y que se hiciera “todo lo posible para aumentar el diálogo” con las autoridades de La Habana.19

Varios miembros del Congreso se elevaron contra estas nuevas medidas a las que consideran ilegales. En efecto, desde el 2001, sólo el Congreso se encuentra habilitado a modificar la política relativa a los viajes hacia Cuba. Pero la administración Bush, quien nunca ha otorgado una gran importancia a la legalidad constitucional, sobrepasó estos obstáculos, haciendo muestra de un flagrante desdén hacia la legislación estadounidense. El representante demócrata, el Sr. William Delahunt, líder del Grupo de Trabajo sobre Cuba del Congreso, calificó las restricciones de “crueles e imorales”. “Causan dolor y angustia a las familias, no sólo en Cuba sino también en Estados Unidos”.20 la Sra. Teresa Heinz Kerry, esposa del candidato presidencial demócrata, brindó también su apoyo a los cubanos de Florida, al condenar las medidas represivas.21

Lejos de prestar atención a los diversos requerimientos de la comunidad cubana, el Departamento de Estado incluso anuló, sin proporcionar información alguna, dos vuelos previstos el 29 de junio del 2004, en vísperas de la entrada en vigor de las recientes sanciones. Esa acción arbitraria desató la ira general entre varios centenas de viajeros en el Aeropuerto Internacional de Miami. “Queremos ir a Cuba” gritaban los pasajeros. El Sr. Fidel Martínez Castillo, cuya tía se halla gravemente enferma del cáncer, esperaba poder visitarla una última vez, en vano. “Mi tía nos mandó un mensaje y nos dijo que la única cosa que deseaba era ver a mi hijo antes de morir” declaró en sollozos.22

Sólo el componante extremista de la comunidad cubana aplaudió las disposiciones limitativas. El Sr. Lincoln Díaz Balart, miembro republicano del Congreso y nieto de un ministro del antiguo dictador cubano Fulgencio Batista, superó los demás al lanzar un llamado público en una radio de Miami incitando a los oyentes a que asesinaran al Sr. Fidel Castro.23 Se felicitó de los nuevos medios adopatados, subrayando que habían “estimulado la fuerza de nuestro apoyo para con el presidente” Bush.24

Allende la continuidad de un proceso histórico de agresión contra la soberanía del pueblo cubano, la apuesta electoral explica la imposición de esos métodos agresivos. Las condiciones de investidura del presidente Bush en el 2000 dieron lugar al más rocambolesco fraude de la historia de los Estados Unidos. La complicida de la élite política y el increíble comportamiento del Senado plantean serias reservas sobre el sistema electoral estadounidense.25

Pero las negociaciones depravadas que desembocaron en un “golpe de Estado judicial” podrían repetirse en Florida. Estado cuyo gobernador no es más que el Sr. Jeb Bush, el hermano del actual presidente. En efecto, el Sr. Ed Kast, jefe del Departamento de las Elecciones (Division of Elections) de Florida, dimitió subitamente a finales del mes de junio del 2004, después de las presiones ejecidas por el Sr. Jeb Bush, el cual quería suprimir ilegalmente a cerca de 47 000 ex-presos de las listas electorales. Lo que podría parecer impensable en cualquier otro país democrático no lo es en Florida. Por ejemplo, el gobernador, hermano de un candidato a la presidencia, dirige el funcionamiento de las asambleas electorales y la aplicación de las reglas, con todos los conflictos de intereses que ello supone. De ahí la voluntad de eliminar a potenciales electores demócratas.26

Mientras que algunos Estados como Maine y Vermont autorizan a los detenidos a votar en prisión, la Florida intenta privar a antiguos condenados de su derecho al voto. Además, otro hecho inconcebible, los ciudadanos no tienen acceso a las listas electorales, que son secretas desde el 2001, luego de la legislación adoptada por el Sr. Jeb Bush después del escándalo del 2000. Es la razón por la cual decenas de millares de personas, en mayoría de color, vieron prohibido, de modo ilegítimo, el acceso a la oficina de voto durante las últimas elecciones presidenciales. Convendrá vigilar con atención el desarrollo del proceso electoral en Florida el próximo 2 de noviembre, eventualmente con la presencia de observadores internacionales, a fin de que lo inverosímil no se reproduzca.27

La actual administración Bush constituye un desastre tan político como moral. Las agresiones ilegales contra Afganistán e Irak no hicieron más que ilustrar el desprecio de la primera potencia mundial hacia el derecho internacional. El unilateralismo fanático y arrogante de la presidencia Bush se ha convertido en la norma que rige los asuntos del mundo, mientras que América Latina es tratada como un vulgar patio trasero, como lo muestra la política dogmática para con Cuba. La fuerza de las armas y la violencia indiscriminada han remplazado la diplomacia y la razón, hasta tal punto que varias altas personalidades políticas jubilidas se pronunciaron abiertamente contra la reelección del actual inquilino de la Casa Blanca. En una Declaración Común, 27 altos funcionarios republicanos y demócratas, quienes crearon el grupo “Diplomáticos y Comandantes Militares por el Cambio”, condenaron el clan Bush “cegado por la ideología y una indiferencia insensible a la realidad del mundo”.28

La Sra. Phyllis Oakley, antigua secretaria de Estado y portavoz del Grupo de los 27, llamó a los electores estadounidenses a que pusieran término a la vida presidencial del Sr. Bush durante las próximas elecciones. “Sentimos la necesidad de un gran cambio en la dirección de nuestra política exterior” subrayó. Negando estar vinculado al Sr. John Kerry, el Sr. Bill Harrop, ex embajador en Israel, y el Sr. Merrill McPeak, ex jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea y republicano deploraron la estrategia belicosa de la actual casta Bush. “Nuestra diplomacia fue tan torpe como era posible” anunció este último. En cuanto al Sr. Charles Freeman, ex embajador en Arabia Saudita, denunció los “insultos contra nuestros aliados y la indiferencia hacia nuestros socios en la región” del Medio Oriente. Condenó también los abusos legislativos, tales como el USA Patriot Act y USA Patriot Act II, que perjudican los derechos humanos y las libertades cívicas, en nombre de la lucha contra el terrorismo.29

Estas tomas de posiciones son exepcionales por parte de antiguos diplomáticos y militares quienes, en general, evitan pronunciarse sobre una temática política, sobre todo a algunos meses del plazo presidencial. Sólo enfatizan la peligrosidad de la fratría Bush para la estabilidad del mundo. Los lazos entre la familia Bush y el componente extremista del exilio cubano, cuyo oscurantismo es notorio, no augura nada bueno para el pueblo de la Isla.

Sería tiempo de que la Unión Europea acepte otorgar a la ética el rango que merece en las relaciones internacionales, y condenar sin ambigüedad las nuevas agresiones contra la población cubana. Conviene no sacrificar la dignidad moral y humana a los imperativos cínicos de la realpolitik. El pueblo cubano trata de construir su destino frente a la hostilidad de Washington, y merece otra cosa que una inmutable irreverencia por parte de los “maestros del universo”. En caso de intervención militar estadounidense contra Cuba, será demasiado tarde para reaccionar.



Notas

1 El Nuevo Herald, « La UE renueva las sanciones a La Habana », 15 de junio del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8923094.htm (sitio consultado el 17 de junio del 2004).

2 El Nuevo Herald, « Europa mantendrá la presión diplomática », 11 de junio del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8893158.htm (sitio consultado el 13 de junio del 2004).

3 Salim Lamrani, « Recrudecimiento de la agresión estadounidense contra Cuba », Rebelión, 8 de junio del 2004. www.rebelion.org/cuba/040608lamrani.htm (sitio consultado el 10 de junio del 2004).

4 Gouvernement révolutionnaire de Cuba, « Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba », Granma, 28 de mayo del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/mayo/vie28/declaracion.html (sitio consultado el 30 de mayo del 2004).

5 Ibid.

6 Elisa Santafe, « Cuba más aislada tras la Cumbre de Guadalajara », El Nuevo Herald, 30 de mayo del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8795459.htm (sitio consultado el 1 de junio del 2004).

7 Le Monde, « A la veille du sommet de Guadalajara, Fidel Castro conspue l’Union européenne », 27 de mayo del 2004.

8 Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington : United States Department of State, mayo del 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf (sitio consultado el 7 de mayo del 2004).

9 Gerardo Reyes, « Mano dura con los violadores del embargo a Cuba », El Nuevo Herald, 11 de junio del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/8893833.htm (sitio consultado el 12 de junio del 2004).

10 Frank Martin, « Bush castiga a religiosos por venir a Cuba », Granma, 17 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev17/26castiga.html (sitio consultado el 18 de junio del 2004).

11 Madeline Baró Diaz, « Limit on Visits Divides Cuban Exiles », The Sun-Sentinel, 22 de junio del 2004. www.sun-sentinel.com/news/local/cuba/sfl-pdcubatrip22jun22,0,1555945.story?coll=sfla-news-cuba (sitio consultado el 23 de junio del 2004).

12 Jean-Guy Allard, « ¡Por primera vez, los extremistas perdieron las calles de Miami », Granma, 24 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev24/27miami.html (sitio consultado el 25 de junio del 2004).

13 Wes Alison, « Bush Cuba Policy Stirs Backlash in South Florida », St. Petersburg Times, 22 de mayo del 2004 : 1.A.

14 Abby Goodnough & Terry Aguayo, « Limits on Trips to Cuba Cause Split in Florida », The New York Times, 23 de junio del 2004. www.nytimes.com/2004/06/24/national/24CUBA.final.htlm?8bl (sitio consultado el 25 de junio del 2004).

15 Peter Slevin, « New Cuba Travel Limits May Sway Voters », The Washington Post, 2 de julio del 2004 : A06.

16 Leslie Clark, « Polemizan en torno a medidas sobre Cuba », El Nuevo Herald, 31 de mayo del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8801191.htm (sitio consultado el 1 de junio del 2004).

17 Wes Alison, op. cit.

18 The New York Times, « Election-Year Cuba Policy », 27 de junio del 2004 : editorial.

19 Granma, « Piden religiosos en EE. UU. Reconsiderar medidas contra Cuba », 25 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/vier25/religioso.html (sitio consultado el 26 de junio del 2004).

20 Gabriel Molina, « Bush se está aislando en Miami », Granma, 28 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/lun28/27bush.html (sitio consultado el 29 de junio del 2004).

21 Granma, « Esposa de kerry respalda a cubanos que protestan en Miami por nuevas restricciones », 23 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/mier23/26miami.htlm (sitio consultado el 24 de junio del 2004).

22 Helena Poleo, « Caos en el aeropuerto de Miami al cancelarse dos vuelos a Cuba », El Nuevo Herald, 30 de junio del 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/9042226.htm (sitio consultado el 1 de julio del 2004).

23 Lonnae O’Neal Parker, « Chorus of Praises, Counterpoint of Whispers », The Washington Post, 27 de junio del 2004 : D01.

24 Rafael Lorente, « Travel Restrictions Cause Reaction Among S. Florida’s Cuban-American Community », The Sun-Sentinel, 29 de junio del 2004. www.sun-sentinel.com/news/local/cuba/sfl-acubaregsjun29,0,5076489.story?coll=sfla-news-cuba (sitio consultado el 1 de julio del 2004).

25 El documental de Michael Moore Fareinheit 9/11, que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes es indispensable a la comprensión de los objetivos buscados por la actual administración estadounidense.

26 Jean-Guy Allard, « ¿Se repetirá la farsa del 2000? », Granma, 30 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/mier30/27florida.html (sitio consultado el 1 de julio del 2004).

27 Ibid.

28 Granma, « Contra la reelección de Bush exdiplomáticos y altos oficiales retirados », 17 de junio del 2004. www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev17/contra.html (sitio consultado el 18 de junio del 2004).

29 Ibid.
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